¿Qué es una protusión discal y cómo se trata?

protusión discal

La protusión discal es una de las causas más frecuentes de dolor de espalda y cervicalgia en adultos. Aunque suele confundirse con la hernia discal, tiene características y tratamientos específicos. En este artículo te explicamos qué es exactamente una protusión discal, cuáles son sus causas, síntomas y opciones de tratamiento más efectivas, con base en la evidencia médica actual.

¿Qué es una protusión discal? 

La protusión discal es una afección de los discos intervertebrales, que actúan como amortiguadores entre las vértebras. Se produce cuando el núcleo del disco se desplaza hacia afuera sin romper el anillo fibroso que lo envuelve, generando un abultamiento que puede presionar los nervios cercanos y causar dolor o síntomas neurológicos. Es un hallazgo común en personas con dolor de espalda o cuello, aunque también puede aparecer de forma incidental en pruebas de imagen.

Diferencias entre protusión y hernia discal 

Aunque ambas afectan al disco intervertebral, la protusión discal se produce cuando el anillo fibroso se deforma pero no se rompe. En cambio, en la hernia discal sí hay una rotura, y el núcleo pulposo sale al exterior, lo que suele generar una mayor compresión nerviosa. Por eso, la hernia suele considerarse más grave, aunque ambas pueden causar síntomas similares, como dolor irradiado o pérdida de sensibilidad.

¿Qué causa una protusión discal?

La aparición de una protusión discal responde a diversos factores que afectan la estructura y función normal del disco intervertebral.

Factores mecánicos y posturales

La protusión discal puede deberse al sobreuso, malas posturas prolongadas o movimientos repetitivos. Estos factores generan presión constante sobre los discos, favoreciendo su desgaste. Es común en personas con trabajos sedentarios y postura incorrecta, así como en deportistas que realizan esfuerzos intensos o movimientos bruscos.

Degeneración natural del disco intervertebral

El envejecimiento es uno de los principales factores que contribuyen a la aparición de una protusión discal. Con el tiempo, los discos pierden agua y elasticidad, lo que los hace menos resistentes a las cargas y tensiones diarias. Esta degeneración natural favorece el abultamiento del disco y la aparición de protusiones, que son más frecuentes en personas mayores o con antecedentes familiares de enfermedades degenerativas de la columna.

Traumatismos o lesiones agudas

Una protusión discal también puede originarse tras un traumatismo o una lesión súbita que provoque un aumento brusco de presión dentro del disco. Golpes directos, caídas o accidentes pueden dañar el disco, provocando su desplazamiento y la consiguiente protusión. En estos casos, el inicio de los síntomas suele ser repentino y acompañado de dolor intenso.

Otros factores de riesgo

Además de los anteriores, existen otros factores que incrementan la probabilidad de sufrir una protusión discal, como:

  • Obesidad, por el aumento de carga sobre la columna.
  • Tabaquismo, que reduce la oxigenación y nutrición de los discos.
  • Sedentarismo, que debilita los músculos de soporte.
  • Factores genéticos, que predisponen a alteraciones degenerativas.

Principales síntomas de una protusión discal

Los síntomas derivados de una protusión discal varían según la localización y el grado de compresión nerviosa.

Dolor localizado o irradiado

El síntoma más frecuente es el dolor en la zona donde se localiza la protusión, ya sea cervical, dorsal o lumbar. Este dolor puede irradiarse a las extremidades, causando ciática en el caso de protusión lumbar o cervicalgia irradiada hacia los brazos cuando afecta a las vértebras cervicales. El dolor suele intensificarse con ciertos movimientos o posiciones, limitando la movilidad.

Hormigueo, debilidad o entumecimiento

La compresión de las raíces nerviosas puede producir alteraciones sensitivas, como hormigueo, entumecimiento o sensación de “alfileres y agujas”. También puede afectar la fuerza muscular, generando debilidad en los músculos inervados por el nervio afectado.

Rigidez, pérdida de movilidad o sensación de bloqueo

El dolor y la inflamación pueden producir rigidez en la columna y una sensación de bloqueo o limitación para realizar movimientos normales. Esto afecta especialmente la funcionalidad diaria y la calidad de vida.

Asintomática en algunos casos

Es importante destacar que muchas protusiones discales no provocan síntomas. De hecho, estudios han demostrado que un porcentaje importante de personas sin dolor presentan protusiones en exploraciones por imagen, lo que indica que la presencia de protusión discal no siempre implica enfermedad activa.

¿Dónde puede aparecer una protusión discal?

La protusión discal puede afectar cualquier nivel de la columna vertebral, aunque es más común en ciertas regiones debido a la carga y movilidad que presentan.

Protusión discal lumbar (L4-L5, L5-S1)

La zona lumbar es la región más afectada por protusiones discales, principalmente en los niveles L4-L5 y L5-S1. Esto se debe a que esta área soporta la mayor carga del cuerpo y tiene alta movilidad, lo que la hace vulnerable al desgaste y a las lesiones. Las protusiones lumbares pueden provocar dolor lumbar y ciática, con síntomas irradiados a la pierna y el pie.

Protusión discal cervical (C5-C6, C6-C7)

En la columna cervical, los niveles más afectados suelen ser C5-C6 y C6-C7. La protusión discal en esta región puede generar dolor cervical, rigidez y síntomas neurológicos en los brazos, como hormigueo, debilidad o pérdida de sensibilidad.

Protusión discal dorsal (menos frecuente)

La región dorsal o torácica es menos frecuente para la aparición de protusiones discales debido a la rigidez y menor movilidad de esta zona. Sin embargo, puede verse afectada en casos de traumatismos o degeneración avanzada, generando dolor torácico y síntomas radiculares.

¿Cómo se diagnostica una protusión discal?

El diagnóstico de una protusión discal se basa en la combinación de la historia clínica, la exploración física y las pruebas complementarias.

Exploración clínica y signos neurológicos

El médico realiza una evaluación física para identificar signos de compresión nerviosa, como alteraciones en la sensibilidad, reflejos o fuerza muscular. Se valoran también el rango de movimiento y la respuesta al dolor ante maniobras específicas.

Pruebas de imagen: resonancia magnética (RM)

La resonancia magnética es la técnica de imagen de elección para diagnosticar una protusión discal, ya que permite visualizar con detalle los discos intervertebrales, el grado de protrusión y la relación con las raíces nerviosas. Es fundamental para confirmar el diagnóstico y planificar el tratamiento.

Diagnóstico diferencial con otras patologías

Es esencial descartar otras causas de dolor de espalda y síntomas neurológicos, como tumores, infecciones, estenosis espinal o enfermedades inflamatorias, que pueden requerir abordajes diferentes.

Tratamientos recomendados para la protusión discal

El manejo de la protusión discal se basa en un enfoque escalonado, comenzando con tratamientos conservadores que en la mayoría de los casos resultan efectivos.

Tratamiento conservador (primera línea)

El reposo relativo, la administración de analgésicos y antiinflamatorios, y la educación sobre la ergonomía y posturas correctas forman la base del tratamiento inicial. Se busca controlar el dolor y reducir la inflamación.

Fisioterapia y ejercicio terapéutico guiado

La fisioterapia es clave para recuperar la movilidad, fortalecer la musculatura paravertebral y abdominal, y corregir hábitos posturales que puedan contribuir a la protusión discal. Los programas personalizados de ejercicio terapéutico mejoran la función y previenen recaídas.

Infiltraciones epidurales (en casos con inflamación persistente)

En pacientes con dolor radicular intenso y persistente, las infiltraciones epidurales con corticosteroides pueden ser una opción para disminuir la inflamación y aliviar los síntomas, especialmente cuando el tratamiento conservador no es suficiente.

Cirugía (rara vez indicada en protusiones)

La intervención quirúrgica se reserva para casos excepcionales, como cuando existe una hernia discal gigante, síntomas neurológicos graves o falta de mejoría tras meses de tratamiento conservador.

Ejercicios recomendados para aliviar una protusión discal

Realizar ejercicios específicos contribuye a mejorar los síntomas de la protusión discal y a prevenir su agravamiento.

Estiramientos suaves para descomprimir la columna

Los estiramientos controlados ayudan a liberar la presión sobre los discos y aumentar la flexibilidad, facilitando el alivio del dolor.

Fortalecimiento lumbar y abdominal

Un core fuerte estabiliza la columna vertebral y reduce la carga sobre los discos intervertebrales, siendo esencial para la prevención y tratamiento de la protusión discal.

Ejercicios en piscina o bajo supervisión fisioterapéutica

El ejercicio acuático reduce la carga gravitatoria, permitiendo movimientos sin dolor y fortalecimiento progresivo.

¿Se puede curar una protusión discal?

El pronóstico de la protusión discal es generalmente favorable, aunque depende de varios factores individuales.

¿Es reversible?

Si bien la protusión discal puede no desaparecer completamente, los síntomas y la protrusión suelen mejorar con tratamiento adecuado. La reducción del abultamiento y la recuperación funcional son objetivos alcanzables.

Cómo prevenir recaídas o complicaciones

Mantener un estilo de vida saludable, con actividad física regular, control del peso, buena ergonomía y evitar el sedentarismo, es fundamental para prevenir nuevas protusiones y mejorar la salud de la columna vertebral.

Preguntas frecuentes sobre la protusión discal

¿Qué es peor, una protusión o una hernia discal?

La hernia discal implica ruptura del anillo fibroso y suele causar mayor compresión nerviosa, por lo que es considerada más grave, aunque ambas condiciones deben ser valoradas individualmente.

¿Cuánto tarda en curar una protusión discal?

El tiempo de recuperación varía, pero con tratamiento conservador adecuado, la mejoría suele ocurrir en semanas o meses.

¿Es grave tener una protusión discal?

No siempre es grave; muchas personas tienen protusiones sin síntomas y responden bien al tratamiento conservador.

¿Puedo hacer deporte con una protusión discal?

Sí, con supervisión médica y adaptando los ejercicios, la actividad física es beneficiosa para la recuperación.

¿Una protusión discal puede desaparecer sola?

Sí, con supervisión médica y adaptando los ejercicios, la actividad física es beneficiosa para la recuperación.

La protusión discal tiene tratamiento y mejora con un enfoque adecuado

La protusión discal es una afección común con un amplio espectro de síntomas y un pronóstico generalmente bueno. El tratamiento debe ser integral, combinando manejo del dolor, fisioterapia, ejercicios específicos y modificaciones en el estilo de vida. Con un diagnóstico precoz y un plan terapéutico adecuado, es posible controlar los síntomas, mejorar la funcionalidad y prevenir complicaciones a largo plazo. Siempre es recomendable consultar con un especialista en columna para un abordaje personalizado y eficaz.

¿Te han diagnosticado una protusión discal o sospechas que podrías tenerla? En el equipo de Neurocirugía Dr. Diamantopoulos, evaluamos cada caso de forma personalizada. Nuestro objetivo es encontrar el tratamiento más eficaz para ti, combinando tecnología avanzada, experiencia clínica y un enfoque centrado en el paciente.

Pide una segunda opinión con nosotros. Te ayudaremos a entender tu diagnóstico, resolver tus dudas y diseñar contigo el camino hacia tu recuperación.

Referencias:

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Dr. Alberto Acitores Cancela

Especialista en Neurocirugía y completé mi formación en el Hospital Universitario Ramón y Cajal en Madrid. Durante mi residencia, tuve la oportunidad de ampliar mis conocimientos en neurocirugía pediátrica en el Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla) y realizar una estancia en Wisconsin (EE.UU.), donde trabajé junto al Dr. Mustafa K. Baskaya en su laboratorio de microcirugía vascular y base de cráneo.

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